El parto de los montes

Fábula de Esopo

Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano los montes comenzaron a hacer ruido y a dar señales de como si fueran a parir.

Los hombres de aquellos tiempos, que nunca habían visto un suceso semejante, pasaban los días esperando que ese parto llegara y lo hacían con mucho miedo y gran asombro por ser testigos de un hecho tan singular.

En las conversaciones entre unos y otros se cruzaban apuestas acerca de qué tipo de monstruo terminarían por parir los montes y ya hacían planes de como abortar aquel parto o acabar con la vida de aquella espantosa criatura que sin duda se acercaba.

Y es que los ruidos eran desgarradores y todo el mundo estaba seguro de que del parto de los montes nacería un ser enorme del que todos temían incluso antes de saber su forma.

Llegó el día del parto y resultó que después de tanto alboroto el fruto del parto no fue más que un mísero ratón, por lo que los hombres, que habían pasado semanas atemorizados por aquel suceso, rompieron en carcajadas.

 

 Mientras escribo una opinión más elaborada sobre la Gran Toma de Caracas, meritoriamente ejecutada hoy por quizá un millón de venezolanos, sírvame este préstamo del gran griego Esopo para adelantar una opinión preliminar.

@TUrgelles

Toma de Caracas: Ni Atajo Violento ni “Bailoterapia”

Thaelman Urgelles

A sólo horas de la GRAN TOMA DE CARACAS es nítida su potencialidad de acontecimiento histórico, capaz de dar un vuelco al implacable bloqueo que el régimen ha construido ante toda posibilidad de salida democrática, pacífica y electoral de la crisis por él mismo provocada y protagonizada. Es una cita de los venezolanos con nuestro destino y la respuesta popular ante la convocatoria de la MUD está siendo calurosa, valiente y promete ser masiva en todas las coordenadas del país.

Dicho esto, debo expresar la creciente inquietud que me producen las amenazas y peligros que veo flotar sobre la movilización del 1º de septiembre. Y a riesgo de contradecir los llamados unitarios que suelo reiterar en mis escritos, debo decir que tales amenazas no sólo provienen de las esperables maniobras de amedrentamiento, bloqueo y represión que adelanta el régimen, cuya fuerza y crueldad serán sin duda crecientes y acentuadas en los próximos días.

Percibo que sobre el éxito de la Toma de Caracas se cierne también un par de opuestas sombras que toman cuerpo en estos días, provenientes del propio campo opositor. De un lado quienes, luego de oponerse agresivamente al Referendo Revocatorio y a toda iniciativa de la MUD, hoy se mimetizan en la convocatoria con sus habituales agendas maximalistas, con el propósito de torcer la intención de la iniciativa y generar situaciones extremas que entreguen el protagonismo y el poder de decisión de la crisis a sus añorados factores militares. Y de otro lado quienes, en el propio espacio de la MUD y luego de naufragar la misión mediatizadora de Zapatero, lanzan llamados para esterilizar la Toma de Caracas y vaciarla de combatividad, para transformarla en una marcha más con la consabida tarima llena de figurantes, con el posterior envío de la gente “tranquila” para sus casas.

Las emotivas movilizaciones que ya han salido de la provincia venezolana, en especial el valiente y simbólico desplazamiento de nuestros compatriotas indígenas de Amazonas, no merecen ser conducidas a ninguno de esos proyectos privados. Es visible que las expectativas populares sobre la Toma de Caracas niegan ambos extremos: la gente no parece dispuesta a inmolarse en una confrontación sangrienta cuyo desenlace recaerá directamente en conciliábulos cívico-militares que muy pocos conocen, pero tampoco está dispuesta a protagonizar otro saludo a la bandera, otra “bailoterapia”, como suelen llamar nuestros radicales a las marchas sin propósito claro ni éxito visible. Nuestra dirección política, merecedora de mi mayor respeto, tiene en este momento el complejo desafío de transitar con determinación y acierto el estrecho desfiladero que le dejan estas dos pretensiones extremas.

La Toma de Caracas ha sido convocada con 3 objetivos claros y precisos: obtener fechas para recoger el 20% de las voluntades para el Referendo Revocatorio, para el acto de votación revocatoria durante 2016 y para las elecciones regionales. Y 44 organizaciones ciudadanas añadieron ayer la exigencia de que el régimen acepte la ayuda humanitaria para la población. Así que, mientras por lo menos las dos primeras exigencias de la MUD no sean cumplidas por el CNE, la movilización ciudadana enmarcada en la Toma de Caracas debe mantenerse viva y en pie; no bajo la recurrida modalidad de “Marcha sin Retorno”, hoy imposible dadas las dramáticas carencias materiales y logísticas que sufren nuestro pueblo y sus organizaciones de vanguardia, pero sí bajo la multiplicidad de variantes creativas y disgregadas que la dirección política y el pueblo son capaces de poner en práctica para hacerle la gobernabilidad imposible a un régimen contumaz y perverso en su ilegal soldadura con el poder.

Muchos saben que en el pasado objeté acciones de calle que condujeron a dolorosas y sangrientas derrotas para la causa opositora. Mas siempre que lo hice dejé claras las razones: su inoportunidad táctica y estratégica; su condición vanguardista, que excluía a sectores sociales decisivos en esta contienda; y su carencia de objetivos claros y precisos, capaces de convocar a una amplia mayoría de la población. Hoy  están presentes todas las circunstancias para que una vasta mayoría de los venezolanos participe con vigor en una prolongada movilización pacífica que exija la salida constitucional de un régimen liquidado políticamente, tanto en el país como en el escenario internacional.

¿Para cuándo lo vamos a dejar? Si no es ahora no será nunca. ¿O acaso somos cultores dogmáticos de un pacifismo ad eternum que jamás admitirá el combate enérgico y decidido de nuestro pueblo contra la injusticia entronizada? Quienes eso proclaman no se apoyen por favor en Gandhi, ni en Luther King, ni en Mandela ni en el cristianismo; todos ellos, comprendido Santo Tomás, supieron definir el momento de la acción determinada y el sacrificio en ella, sin por ello renunciar a la paz y la compasión que rigieron sus luchas.

La previa dictadura que sufrió Venezuela fue echada del poder por la acción heroica de los caraqueños, el 21 y 22 de enero de 1958. La leyenda urbana de que fueron los militares quienes motu proprio depusieron a Pérez Jiménez falsea el hecho de que la presión militar ocurrida la madrugada del día 23 para que el dictador y su entorno más cercano abandonaran el poder y el país, fue el resultado de los combates de calle que aún se estaban librando contra los cuerpos represivos en diversos espacios públicos de Caracas y algunas ciudades del interior. Hubo víctimas mortales en aquellos combates, algo que ningún demócrata desea que ocurra en la lucha política, pero esa fue la apuesta y el riesgo de una población que no soportó más vivir con miedo y sin libertad.

Nosotros no pretendemos deponer violentamente a este gobierno. Sólo estamos pidiendo que se nos dé fecha y lugar para proseguir en los plazos legales nuestro ejercicio de un derecho constitucional; y tenemos que hacerlo con la firmeza y el vigor que corresponden ante una pandilla que bloquea toda solución. En tal exigencia y tono pacífico deberemos mantenernos hasta conseguir los resultados esperados…

Por ahora.

@TUrgelles

SI ESO QUIEREN, NO QUEDA OTRA…

Thaelman Urgelles

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El vago anuncio de Tibisay Lucena de fijar ilegalmente para fines de octubre la afirmación de voluntades del 20% de los electores, echaría por tierra toda posibilidad de efectuar el Referendo Revocatorio antes del 10 de enero de 2017, para violentar la voluntad del 80% los venezolanos y la letra textual de nuestra Constitución.

No es hora de ponernos a discutir los peregrinos argumentos leguleyos de la sátrapa del CNE. Todo el mundo sabe que lo anunciado es inconstitucional, ilegal, anti-reglamentario y sobre todo criminal. Nos corresponde a los demócratas tomar nuestras propias decisiones acerca de la respuesta más coherente y efectiva al último zarpazo que planea la dictadura.

Es obvio que la presentación vaga y prematura de esa “decisión”, sin haber sido discutida ayer en la Comisión de Participación Política, sin fecha y sin resolución oficial que la respalde, no es otra cosa que una provocación, un globo de ensayo, un pote de humo que lanza la dictadura para inducirnos a la acción indignada, inmediata y desorganizada.

No faltarán en las próximas horas los llamados a la acción desbocada, inmediatista y hasta violenta. Lo harán nuestros radicales de siempre y sobre todo desde los laboratorios de desinformación que en Miraflores maneja el cubano Ramiro Valdés. Todo con el objeto de desviarnos de la preparación de nuestra respuesta contundente, que no es otra que la TOMA DE CARACAS EL PRÓXIMO 1o. DE SEPTIEMBRE. Y para que abortemos esta decisiva acción de masas que luce muy bien planeada y en franco proceso de organización.

Recibo con satisfacción el mensaje de serenidad que esta tarde emitieron Henrique Capriles, Chúo Torrealba, Liborio Guaruya, junto a otros dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática. No nos van a apartar del camino y de nuestra forma de lucha. Pero tampoco podemos retroceder en el plan de movilizar a todo el país hacia Caracas el próximo 1o. de Septiembre.

Si el CNE anula por la vía de trampas leguleyas la voluntad de cambio de los venezolanos, esta voluntad tendrá que encontrar otros cauces para cumplir su cometido de revocar a la dictadura. Preferimos la solución pacífica y electoral del Referendo, si no tendremos que apelar otros mecanismos de lucha, también constitucionales.

La cita de toda Venezuela tiene que seguir siendo el 1o. de septiembre en Caracas.

@TUrgelles