El parto de los montes

Fábula de Esopo

Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano los montes comenzaron a hacer ruido y a dar señales de como si fueran a parir.

Los hombres de aquellos tiempos, que nunca habían visto un suceso semejante, pasaban los días esperando que ese parto llegara y lo hacían con mucho miedo y gran asombro por ser testigos de un hecho tan singular.

En las conversaciones entre unos y otros se cruzaban apuestas acerca de qué tipo de monstruo terminarían por parir los montes y ya hacían planes de como abortar aquel parto o acabar con la vida de aquella espantosa criatura que sin duda se acercaba.

Y es que los ruidos eran desgarradores y todo el mundo estaba seguro de que del parto de los montes nacería un ser enorme del que todos temían incluso antes de saber su forma.

Llegó el día del parto y resultó que después de tanto alboroto el fruto del parto no fue más que un mísero ratón, por lo que los hombres, que habían pasado semanas atemorizados por aquel suceso, rompieron en carcajadas.

 

 Mientras escribo una opinión más elaborada sobre la Gran Toma de Caracas, meritoriamente ejecutada hoy por quizá un millón de venezolanos, sírvame este préstamo del gran griego Esopo para adelantar una opinión preliminar.

@TUrgelles

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2 comentarios en “El parto de los montes”

  1. Me temo que calificar de pequeño ratoncito lo ocurrido es profundamente injusto y claramente desconocedor de las circunstancias que enfrentamos, entre otras cosas ayer los venezolanos recuperamos la capacidad de expresar y actuar en la calle, ese es un comienzo sumamente significativo, por que estamos esperando convertir cada acto en uno definitivo y total, todo los actos definitivos y totales han sido definidos así después que ocurren, nunca antes, seguimos acumulando y aprendiendo, es la primera vez que disiento radicalmente de tu insinuación…esoero que aprecies mejor las cosas cuando opines de forma

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    1. Señor Aguilera,
      La fábula la he usado como metáfora. El género fábula tiene la función de comparar de manera abstracta una situación real con la referida en la fábula, de manera que ambas queden vinculadas con la moraleja de la fábula y no con los componentes específicos de la realidad. Lo que hay que extraer de mi comparación es el hecho de que, lo que fue anunciado como un evento que cambiaría el curso de los acontecimientos, en realidad (a mi juicio) cambió muy poco. Si hubiese que poner en equivalencia los factores de nuestra situación real con los de la fábula, le diría que la impresionante Toma de Caracas es equivalente al parto de una montaña, que como usted sabe sería una situación extraordinaria. El ratón sería comparable con los resultados políticos concretos de tan impresionante y heroica movilización, que en mi opinión serán pequeños, sino inexistentes. En todo caso, le informo que he decidido no entran en discusiones sobre el tema de la Toma de Caracas, decisión que argumentaré en un post que publicaré al final de esta tarde. Gracias por comentar en mi blog.
      TU

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