LA CARTA DEMOCRÁTICA ES COMO SUBIR UN COROZO

Thaelman Urgelles

La aplicación de la Carta Democrática de la OEA es una valiosa opción complementaria para la lucha democrática de los venezolanos. Y su invocación debe hacerse sólo cuando tengamos la certeza de contar con los votos necesarios para lograrlo; porque un fracaso en esa tentativa sería brindarle al régimen una victoria que no merece, en estos tiempos de su declive irremediable.

La sesión del Consejo Permanente de la OEA que estamos viendo es una muestra de la complejidad y burocratismo leguleyo que revisten esas gestiones diplomáticas. Por eso he insistido: no debemos esperar de los organismos internacionales la solución de nuestra grave crisis. La Carta Democrática, si es que logramos conseguirla, sería una positiva jugada para descongelar un juego político al que el gobierno se empeña en cerrar toda salida; porque la misma daría una enorme presión sobre el gobierno para que acate mínimamente la Constitución y las leyes, respete la solicitud de Referendo Revocatorio y la gestión de la Asamblea Nacional. Pero nada garantiza que ello producirá un cambio en la actitud criminal del régimen y mucho menos significa que la Carta Democrática dará un final directo a la dictadura.

Hemos visto cómo la iniciativa del Informe del Secretario General Almagro, que conduciría a debatir la aplicación de la Carta Democrática, fue postergada para dar preferencia a un proyecto de acuerdo menos enérgico y vinculante que el de Almagro. No soy diplomático ni conozco los intríngulis del proceso; por ello doy una moderada credibilidad a la hipótesis de que los países que lanzaron esa propuesta lo hicieron por no existir los votos necesarios (23 de 34) para aplicar la Carta.

Pero no deja de llamarme la atención el texto blandengue (para la gravedad de nuestra situación) de la declaración propuesta por ese grupo de países, que a estas alturas son mayoría. Y el hecho de que el mismo haya sido impulsado por la Argentina, un país que promueve la candidatura de su actual Canciller a la Secretaría General de la ONU, y de quien se dice que ha obtenido la promesa de Maduro de apoyarla con su voto y los de su corte de los milagros del Alba y Petrocaribe.

A estas alturas, pienso que detrás del farragoso estilo de los discursos y de las intenciones de consenso lo que está en juego es la eliminación del apoyo al Referendo Revocatorio de la declaración final. Si ello ocurre, habrá sido otra demostración de la proverbial inutilidad de la OEA, de la cobardía y mediocridad de sus gobiernos y de que solo está en nuestras manos la solución del desafío histórico que la pandilla criminal llamada PSUV ha puesto ante nosotros.

De ser esto así, la OEA pasará a engrosar la lista de los responsables de cualquier desenlace criminal de esta crisis. No sería nuevo, por lo demás, la historia reciente de Africa, Asia, Europa, América y otros escenarios está llena de masacres, tragedias humanitarias y otras vergüenzas producidas por la cobardía y mediocridad de la UE, la ONU y otros organismos internacionales.

Ojalá me equivoque.

Sirva esto de aprendizaje a quienes en Venezuela han privilegiado hasta el extremo el lobby en escenarios internacionales, mientras dan un tímido y casi inexistente apoyo al Referendo Revocatorio, única vía cierta hoy para echar del gobierno a la cáfila corrupta que destruye al país.

@TUrgelles

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